Leer por leer

Leo el prospecto del ibuprofeno y la receta de la tarta de queso. Una carta de amor y un email de trabajo. La declaración de Hacienda y el parte meteorológico. Un ensayo sobre el ser y la lista de la compra. Faltan huevos. Las ofertas inmobiliarias y las instrucciones de la olla exprés. Jodida olla, qué miedo me da. Una novela que se me queda pegada y otra de la que solo recuerdo la cita en la faja. Leo tuits, posts, stories, tiks toks, pins… Artículos, medios artículos, artículos larguísimos, siempre leo el horóscopo. Todo bajo control, amiga piscis. Leo diccionarios, botes de champú. Poesía, poca. Leo mi diario de niñez y de juventud. Y textos sueltos. Cómo puedo seguir siendo la misma imbécil. Leo whatsapps, powerpoints, excels, la cotización del bitcoin. ¿Por qué no compré? Leo los ingredientes de un perfume y una nota prensa. La letra de una canción que he puesto mil veces. Leo una novela que me da ganas de vomitar. Ficción, no ficción, biografías. Leo mucho dramón y mucho menos comedia de lo que me gustaría. Leo sin complejos y sin buscar nada. Y me encuentro de todo.

También escribo. Pero poco.

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