Libros y perfumes para verano

¿Eres normal o tienes tu propio neceser de perfumes de viaje?

Soy muy rápida haciendo mi maleta. No creo que me cueste más de 10 minutos pensar la ropa qué me llevo, los zapatos, la cosmética... Da igual que sea para una semana o un mes. Llevo poco, viajo ligera, y siempre me pongo todo lo que llevo. Viajo con una pastilla de jabón y limpio por las noches bragas o bañadores, vestidos o camisetas. Siempre he tenido esta tendencia pero después de vivir dos años a caballo entre Madrid y Pamplona, cuando mi padre estuvo muy enfermo, perfeccioné la ligereza. En muchos aspectos, en realidad. Pero tengo un punto débil en los viajes largos a la playa: los libros y los perfumes.

El tema de la lectura me lo ha solucionado el ebook. Más de una vez me he visto en el pasado buscando una librería en pueblos mínimos o algo en un idioma que pudiera comprender porque ya me había leído todo lo que llevaba. Ahora no me pasa, incluso puedo comprar libros desde la arena.

Pero con los perfumes no consigo el método. Siempre ando a vueltas. Igual quiero oler a jazmín y no lo tengo y entonces ¿qué? Seguro que me apetecen cosas frescas. ¿Los de lavanda atraerán a los mosquitos? ¿Cómo me voy a llevar este que pesa medio kilo? Creo que nunca viajo con menos de cinco fragancias. Tiro de muestras y botes pequeños pero siempre se me cuela alguno con el que ande obsesionada sin que me importe el formato o el peso de más.

Así que he hecho una selección de lo que sería el mínimo necesario para 15 días en la playa y cinco libros que bien podrían acompañar su aroma.

En verano nunca puede faltar el olor a higuera, ni real, ni embotellada. Si te echas la siesta a la sombra de una, ese verano sube varios puntos. Mi preferido es sin lugar a dudas Philosykos de Diptyque. Huele verde y lechoso. A sol y a tierra. A los paseos con la bici, al huerto, a los campos cerca de la playa. Mi higuera preferida está en mi terraza. Es un bonsai canijo, pero si me siento cerca, me creo que tengo el mar a unos metros. Él solo, con sus escasos 30 centímetros de altura, produce el espejismo estival en mitad de Madrid.

Libro recomendado: Otra vida por vivir de Theodor Kallifatides. No tiene nada que ver con el verano. Trata sobre la inmigración, sobre Europa, solidaridad, democracia, vejez... Sencillo, sincero y claro, es un libro precioso para entender el desarraigo. Y ¿por qué el perfume? Porque la patria puede ser una higuera, y más si la patria es griega, o española, o portuguesa, o italiana… Puede que Europa tenga problemas de cohesión, pero muchos compartimos eso, la higuera en el verano. Incluso los alemanes. Claro, que veranean en Mallorca.

Nardo. Para mí, no hay uno como el de Carnal Flower de Frederic Malle.  No voy a darle muchas vueltas a esto. ¿Te gustan los nardos? Flipas. ¿No te gustan los nardos? Pobrecita.

Libro recomendado: Las vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides. Todo lo que leo suyo me gusta. Y siempre pienso que me va a defraudar. Pero no. A mí la peli no me gustó especialmente pero la novela es una barbaridad. Esa atmósfera condensada de opresión, calor, sexualidad, infancia… Ese pueblo, esa casa, esas niñas… Y todo con un sentido del humor que no esperas. El perfume de nardos me huele a esta novela. Lechoso, ingenuo y denso, cálido, pero con un toque verde. En serio, oledlo. Pero sobre todo, leed a Eugenides.

Perfume: L'ombre dans l'eau: La sombra en el agua, de Diptyque. No soy fan de la rosa. La huelo y, bien, pero yo no quiero oler a ella excepto a ésta oscura, verde y algo pantanosa. El perfume está inspirado en un estanque. Dura muchísimo y me preguntan siempre que lo llevo por él. Es el mismo aroma que la vela más fotografiada en las casas de las influencers, Baies. Pero prefiero olerla en piel.

La chica salvaje de Delia Owens fue un súper ventas en 2019. No es gran literatura pero ni falta que hace. Un buen libro para verano que engancha y se lee rápido con una visión muy intensa de la naturaleza. Una niña se cría casi sola en las marismas y la novela cuenta cómo se relaciona con el medio, otros niños, la vida o los adultos, cómo aprende a subsistir por ella misma y a amar, que quizás sea lo más complicado.

Diorissimo de Dior. Es un súper clásico. Huele a muguete o lirio del valle, que son unas flores blancas chiquititas muy olorosas. Si no las conoces, recuerdan a la lila y al jazmín en esta versión. Este perfume es como una camisa blanca, no pasa de moda desde 1956 que se creó. Sensación de limpieza sin ser cítrico.

Libro: Vidas breves de Anita Brookner. Leyéndolo pensé que Fay, su protagonista, podría llevar Diorissimo. Es una mujer que se pasa la vida buscando el amor y su propia voz. Trata sobre la vejez, la soledad, la construcción de nuestro propio espacio. Ella lo hace frente a Julia, una mujer que, sin ser su amiga, le acompaña a lo largo de los años. Julia tiene pinta de oler a algo tipo Opium. Las dos hacen un retrato duro y acertado de las amistades impuestas.

El último en llegar a mi colección: Orange & Bergamot de Molton Brown. Huele a limpio, a naranja y bergamota pero con toques de jabón. Creo que cuando pasen los años, recordaré este verano al olerlo. Muy especial. La pena es que como todos los cítricos, no aguanta mucho.

Un libro: La hija única de Guadalupe Nettel. Comienza con una cita de Foster Wallace: “Si nunca has llorado y quieres, ten un hijo”. Cuenta la historia de 3 mujeres: una que no quiere ser madre, otra que es lo es pero no consigue llevarlo bien y otra que lo va a ser y a la que dan una mala noticia. Este libro me huele a limpio, a jabón, a niños pero también a sinceridad, a piel y a optimismo. Aunque no lo parezca.

Como este verano por el que yo apostaba muy poco a pesar de las encuestas y los posts de IG que anticipaban el verano de nuestras vidas. Ha pasado justo al contrario. Mucha gente decepcionada con que la vida normal no vuelve, y yo contenta con que el mundo no se haya acabado y sigamos con esperanza y algunos chapuzones en el mar. Lo bueno de ser una mujer apocalíptica es que te conformas con casi cualquier cosa. Había higueras cerca de mi playa, eso sí. Y ahora tengo mi bonsai. Buscad la vuestra, dan sombra, huelen bien, recuerdan al verano y pueden ser incluso una patria.


P.D. 1 No hablo de libros que no me gusten y tampoco de perfumes que no me pondría. Hay un sesgo en esta newsletter, muchos gustos se quedan fuera, faltaría más. Lo digo porque recibo comentarios tipo: no hablas de libros policiacos o recomiéndame un perfume que huela a fresas. Mira, no son lo mío.

P.D. 2 Los perfumes buenos son caros casi siempre. No suelo creer que esto sea verdad con muchas cosas (más precio no significa mejor producto) pero sí con la perfumería. Hay excepciones pero no es lo común. Esto lo digo porque también recibo mails pidiendo una versión más barata de algunas de mis propuestas. Ojalá.

P.D. 3 Por supuesto me llevé el bote que pesaba un kilo.