Sprint final

Yo quiero vivir en la zona de confort.

Empiezo a escribir forzada. Tengo que mandar una newsletter y no encuentro la que tenía de reserva para cuando no se me ocurra nada. Estoy cansada. Necesito vacaciones. Ya no tengo ideas originales y además se me superponen trabajo, tareas, libros, y cosas pendientes. (Pedir duplicado tarjeta de crédito). No es bloqueo del escritor. Es vacío.

Busco entre los libros que leo. Me gustan casi todos, pero ninguno lo suficiente. (Mandar mail facturas julio). Veo fotos en Instagram. Todos estáis ya cerca del mar. O en un barco. Yo llevo sin ver el mar desde el año pasado. No estoy vacunada todavía. No tengo selfie para compartir y sigo a dieta. Tampoco hay foto de helado. Me siento fuera de todo. (Rellenar cuadrante de vacaciones)

Tengo que hacer la maleta. La mía no importa. (¿Tengo el DNI caducado?) La de cosas que necesita una niña de 2 años para viajar a la playa no las podía ni imaginar. Tengo que llevar desde un orinal hasta una piscina inflable. Yo que con 5 vestidos 2 sandalias y 2 bañadores me apaño el verano entero.

Mi lista mental de pendientes crece. (Llevar coche a la revisión). Y casi nunca consigo tachar tareas. Ordeno más que nunca. Tampoco es que eso sea una barbaridad, la verdad. Marie Kondo se arañaría la cara en mi casa. Pero cuanto más ruido, más trato de ordenar. No puedo vivir en el caos dentro y fuera. (Comprar comida de gatos).

Leo con poca concentración. Me funciona mejor la tele. No soy de series. Amo los finales y en las series siempre están dejando cosas abiertas para ver si con suerte pueden estirar otra temporada. A mí dame un “felices para siempre” o incluso un “murieron todos congelados”, no tengo problemas con el drama, pero como me digas que todo fue un sueño, te mento a tus muertos.

Pero tengo serie favorita nueva. Llego cada noche a High Maintenance de HBO como quien se escapa. Me he tragado las 4 temporadas. Lo mismo da porque es una serie que no requiere finales. Puedes ver los capítulos sueltos porque casi no hay trama trasversal. Un camello (the guy) vende marihuana en su bici por las calles de Nueva York. Te mete en casa de sus clientes en cada encargo. En Ex (T1 6), un hombre con agorafobia llora la muerte de su compañera de vida, y acumula latas de refrescos, y en realidad solo quiere sentirse acompañado y quieres irte y darle un abrazo enorme. La soledad. Las grandes ciudades. El anonimato. En el capítulo de El globo (T2 1), NY está en estado de shock por alguna tragedia. La gente bebe, se victimiza, se droga. Todos muy protagonistas a pesar de no ser víctimas directas. Esto es muy de Madrid. Sufrimos mucho Filomena pero en realidad, el 95% bajamos a la plaza y jugamos con la nieve como críos. Y ya. En el capítulo, un inmigrante sale de currar de camarero de noche ya para buscar a su hijo a cuidado de otro. Vuelven los dos juntos en el metro con un globo. Y entonces sucede. Cómo cambiar el humor de una ciudad. Cómo el anonimato de las grandes ciudades trae soledad pero también una energía libre e única que te conecta con los otros. Esto también es muy de Madrid. Por eso creo que seguimos aquí.

La empatía. Ahí está detrás de cada capítulo. Los veo y me relajan. Me hacen creer que hasta en NY se puede ir despacio. Que estamos todos locos. Cansados. Muchos, solos. Ocupados. Pero hay esperanza. Alguien nos entiende, alguien ha pasado por lo mismo, alguien es tan raro como nosotros. Y que el éxito a veces es ser camello y vivir una vida tranquila. Bueno, igual esto no es muy extrapolable. Pero el éxito es otra cosa. No es agobio, no es estar siempre ocupado, no es ir deprisa. No es estar fuera de la zona de confort. No. Como si estar incómodo pudiera ser significado de nada bueno. Una cosa es ser valiente, atreverse, arriesgarse, y otra, estar incómodo.

Julio. El sprint final lo llaman. Dicen que la gente, ante la cercanía de la meta, corre más. Yo corro menos pero me agobio más. (Comprar antimosquitos y un adaptador para la taza del baño. Jodida operación pañal).

P.D. 1 No tengo ni siquiera postdatas a estas alturas del año.

P.D. 2 Bueno, sí. Lo más cerca que he estado del mar en los últimos 365 días es el metro y medio que separa mi espalda en los Teams y Zooms de esas dos fotos de Marina Vernicos que cuelgan en mi salón. Que si alguna vez me reencarno, por favor, su trabajo para mí. Básicamente fotografía islas griegas desde el aire y hoteles de cinco estrellas desde el interior. Su zona de confort, me haría bastante feliz. Os dejo los grandes retos a otros. (¿Dónde narices guardé los manguitos el verano pasado?)

P.D. 3 El martes 6 de julio a las 19.00 horas, haré un directo de IG con Cristina Mitre sobre lecturas para este verano. En su cuenta @thebeautymail y en la mía @amayaascunce.

P.D. 4 Siempre hay posdatas.